El Precio de los Fondos Cerrados y Fideicomisos (parte I de II)

Por José A. Fonseca
lunes 27, agosto 2018

El mercado de capitales dominicano ha visto el nacimiento de varios fondos de inversión cerrados y fideicomisos de oferta pública. Según ADOSAFI, al cierre del mes de Julio son doce fondos de inversión cerrados que administran el equivalente a casi RD$ 18,900 millones, mientras que según la Bolsa de Valores hay tres fideicomisos de oferta pública que han emitido el equivalente a RD$ 3,200 millones (en los próximos días se estarán emitiendo dos fideicomisos adicionales).

La mayoría de estos activos son de renta variable, es decir, no ofrecen un rendimiento fijo sino que tanto el flujo de rendimiento periódico que pagan (los que así lo estipulan), como en rendimiento a su vencimiento no puede ser determinado hoy y variará a lo largo de la vida del instrumento. Esto hace de estos instrumentos un caso atípico para el inversionista dominicano.

El rendimiento o flujo  periódico

Los bonos, el instrumento favorito y clásico del mercado dominicano, pagan un “cupón” o interés periódico, igual (en la mayoría de sus casos), mientras que los fondos y fideicomisos en su mayoría generan un flujo incierto que depende de la gestión comercial o financiera de los activos que componen su portafolio.

El rendimiento al vencimiento

De los bonos, se conoce a priori el monto que amortizarán de capital y las fechas en las que lo harán, esto permite mediante un sencillo ejercicio calcular el rendimiento al vencimiento de estos instrumentos. En los fondos y fideicomisos de renta variable ambas variables son, en su mayoría, inciertas haciendo imposible calcular el rendimiento al vencimiento con certeza.

¿Cómo invertir en algo que tiene un rendimiento incierto?

Bueno, esto es una práctica muy común y que ocurre millones de veces por día, el que invierte en una empresa,  comercio, servicio o industria no importa si es grande o tan pequeña como pueda imaginarlo, está invirtiendo en un producto con rendimiento incierto, nadie puede, a priori, predecir con certeza cuánto será el rendimiento de esa inversión. Sin embargo, millones de transacciones privadas (las personas que montan o se asocian en pequeños, medianos o grandes negocios) así como públicas millones de transacciones de compraventa de acciones toman lugar todos los días. El frutero de la calle, el colmado de la esquina y la gran empresa generadora de energía tienen rendimientos variables, estos empresarios ganan dinero por los ingresos que reciben de su negocio, pero también por el ingreso que reciben cuando venden ese negocio.

El inversionista que compra una participación de esos fondos o fideicomisos está expuesto a rendimientos variables y un precio que fluctúa, de la misma forma que el pequeño o gran empresario. ¡Bienvenida esa fluctuación! Debemos aprender a aprovecharla y entenderla, el próximo artículo continuará con este tema.

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